La Justicia de Córdoba dictó una sentencia ejemplar que pone en jaque la pasividad de las entidades financieras ante el fraude.
El Juzgado en lo Civil y Comercial de 35° Nominación condenó a un banco a devolver millones de pesos a un cliente que sufrió el robo de su billetera y el posterior vaciamiento de sus ahorros. El hecho ocurrió cuando delincuentes realizaron quince extracciones consecutivas en apenas veinticinco minutos, utilizando tres cajeros diferentes para retirar el máximo permitido. A pesar de la flagrante irregularidad de los movimientos, los sistemas de seguridad de la entidad no emitieron alertas ni bloquearon la tarjeta, permitiendo el perjuicio económico del usuario.
En su resolución, el juez Mariano Díaz Villasuso fue contundente al rechazar los argumentos del banco, que pretendía responsabilizar al cliente sugiriendo un descuido en el manejo de sus claves. El magistrado determinó que las entidades financieras tienen una responsabilidad objetiva y deben garantizar en los cajeros automáticos la misma seguridad que en la atención por ventanilla. El fallo no solo obliga a reintegrar el dinero con intereses, sino que suma una indemnización por daño moral y una multa civil como sanción preventiva.
Esta decisión sienta un precedente fundamental en la provincia sobre el deber de los bancos de monitorear activamente patrones de uso inusuales para proteger el patrimonio de los consumidores.
