La noticia que nadie quería confirmar finalmente llegó: la Justicia de Rafaela decretó la quiebra de SanCor Cooperativas Unidas Limitada, cerrando casi un siglo de historia en la industria láctea argentina.
La propia empresa fue quien solicitó el procedimiento hace apenas una semana, asfixiada por una deuda monumental que supera los 120 millones de dólares y un pasivo social insostenible con sus trabajadores, a quienes se les adeudan ocho meses de salarios y aguinaldos acumulados. El fallo judicial pone fin a una agonía de más de dos décadas de crisis financiera, decisiones fallidas y un vaciamiento productivo que dejó a la emblemática firma en un estado de insolvencia irreversible.
Aunque el dictamen establece que aquellas plantas que mantengan actividad productiva podrán seguir operando de forma transitoria para preservar los activos, el panorama para los establecimientos ubicados en Córdoba y Santa Fe es crítico. La sindicatura tendrá apenas cinco días para informar qué unidades son viables bajo un esquema de coadministración hasta que se concrete la venta de los activos, momento en el cual cesarán automáticamente todos los contratos. SanCor, que en los años 90 procesaba más de 4 millones de litros diarios, terminó sus días operando apenas el 15% de su capacidad histórica.
Entre las causas del colapso aparecen, además de la mala gestión interna, los conflictos gremiales permanentes y la millonaria deuda incobrable con Venezuela, factores que terminaron por sentenciar el destino de la que fuera la cooperativa más grande del país.
