El gobierno de Daniel Noboa reportó un masivo balance de arrestos e incautaciones de armas en el marco del nuevo estado de excepción. La restricción nocturna rige en las zonas más calientes del país, incluyendo Guayaquil y Quito, como parte de la estrategia contra el «conflicto armado interno» que sacude a la nación.
A siete días de implementarse la medida que prohíbe la circulación entre las 23:00 y las 05:00, las autoridades confirmaron la detención de 1.735 personas. Si bien gran parte de los arrestos corresponden a infractores de la movilidad, también se concretaron capturas vinculadas al narcotráfico, extorsión y tenencia de armamento pesado. El despliegue de 70.000 policías y militares busca asfixiar la logística de las bandas criminales en nueve provincias estratégicas, logrando hasta el momento el decomiso de cientos de armas, municiones y vehículos utilizados por organizaciones que el Ejecutivo cataloga como «terroristas».
Pese a que el Gobierno defiende la medida asegurando que los homicidios bajaron un 30% en los horarios restringidos, la crisis sigue siendo alarmante: el primer trimestre de 2026 ya suma más de 2.000 muertes violentas. En tanto, los sectores comerciales y del transporte advierten por el fuerte impacto económico, mientras que los ciudadanos en barrios periféricos señalan que, pese a los controles en las avenidas principales, la inseguridad persiste en las zonas más vulnerables. La restricción se mantendrá vigente, en principio, hasta el próximo 18 de mayo.
