28 junio, 2026
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El exministro de Seguridad y la vicegobernadora protagonizaron fuertes cruces en el recinto tras seis meses de inactividad legislativa. El senador Mario Ishii cargó contra el gobernador Axel Kicillof por «no caminar el Conurbano» y denunció un colapso social y sanitario.

El reinicio de la actividad legislativa en el Senado de la Provincia de Buenos Aires expuso de manera cruda las profundas divisiones internas que atraviesan al oficialismo peronista. Durante la primera sesión ordinaria del año, la vicegobernadora y presidenta del cuerpo, Verónica Magario, mantuvo cruces de alta intensidad con los senadores oficialistas Sergio Berni y Mario Ishii, quienes cuestionaron con dureza la prolongada parálisis de la Cámara Alta y la falta de respuestas de la gestión del gobernador Axel Kicillof ante la crisis sociopolítica que golpea a los sectores más vulnerables del Gran Buenos Aires.

El detonante del conflicto se originó tras el fracaso de los acuerdos en la comisión de Labor Parlamentaria, donde el bloque opositor, respaldado por la falta de una mayoría especial, rechazó el tratamiento sobre tablas de dos proyectos clave presentados por Ishii: la declaración de las Emergencias Alimentaria y Sanitaria para el territorio provincial. Al hacer uso de la palabra, el intendente de José C. Paz en uso de licencia lanzó un duro diagnóstico sobre el tejido social del Conurbano, asegurando que los distritos están desbordados por la proliferación de ollas populares y el colapso absoluto del sistema de salud público. En su intervención, Ishii apuntó de forma directa contra Kicillof por oponerse al tratamiento inmediato de las emergencias y le reclamó públicamente que «camine un poco más el Conurbano» para tomar dimensión de la realidad social.

La tensión en el recinto escaló de manera irreversible cuando la presidencia del cuerpo, a cargo de Magario, procedió a cortarle el micrófono a Ishii tras agotarse sus cinco minutos reglamentarios de alocución. El hecho provocó la inmediata y airada reacción de Sergio Berni, quien se solidarizó con su compañero de bancada y arremetió contra la conducción de Magario, criticando severamente que el Senado bonaerense haya permanecido seis meses cerrado mientras se destruían miles de puestos de trabajo y se deterioraba la infraestructura vial y de seguridad en la provincia.

Sobre el cierre del debate, Berni redobló la apuesta y lanzó una propuesta que causó un fuerte revuelo en las bancadas: sugirió que el Poder Ejecutivo recupere y descuente los salarios de los legisladores, junto con los gastos de funcionamiento del cuerpo correspondientes a los meses en que la cámara no sesionó, para destinar esos fondos de manera urgente a reforzar el presupuesto de los hospitales públicos. Magario recogió el guante de manera tajante e interrumpió al exministro de Seguridad para exigirle que, en lugar de realizar declaraciones mediáticas en el recinto, formalice su propuesta mediante la presentación de un proyecto de ley ordinario para su posterior discusión en comisiones.

Por el lado de la oposición, los bloques dialoguistas buscaron mantenerse al margen de la disputa interna peronista, aunque fijaron su posición técnica. El senador Marcelo Leguizamón defendió el rechazo al tratamiento sobre tablas recordando que el oficialismo posee representación mayoritaria en todas las comisiones para acelerar el debate si así lo requiriera, al tiempo que el legislador libertario Carlos Curestis coincidió con el diagnóstico social crítico trazado por Ishii, pero ratificó la necesidad de que las iniciativas sigan el curso institucional correspondiente antes de ser sometidas a votación en el recinto.

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