La diputada nacional Natalia de la Sota ha intensificado su agenda fuera de los límites de Córdoba, consolidando un perfil opositor que busca trascender el ámbito provincial. En su reciente paso por Rosario, la referente de «Defendiendo Córdoba» no solo tejió alianzas con un amplio abanico de sectores —desde el massismo hasta Ciudad Futura— sino que elevó el tono contra el Ejecutivo Nacional. De la Sota centró sus críticas en la falta de transparencia, exigiendo que el presidente Javier Milei dé explicaciones ante el Congreso por la denominada «estafa $LIBRA», el escándalo de criptoactivos que sacude la agenda política. Además, puso en duda que el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, logre justificar la evolución de su patrimonio en su informe previsto para este miércoles ante la Cámara de Diputados.
Esta proyección nacional de la legisladora no pasa inadvertida en El Panal. Mientras De la Sota se posiciona en el lote de presidenciables del PJ para 2027, rechazando ser encasillada exclusivamente en el Frente Renovador, el oficialismo cordobés observa el movimiento con cautela. Desde el entorno de Martín Llaryora intentan matizar su peso electoral, sugiriendo que sus votos actuales son prestados por el kirchnerismo, pero al mismo tiempo habilitan figuras como Daniel Passerini para que también ocupen espacios en la vidriera porteña. La estrategia de la diputada es clara: utilizar el capital político del apellido y su autonomía legislativa para instalarse como una oferta nacionalizable, desafiando la hegemonía del cordobesismo tradicional en la construcción de la alternativa federal.
