La misión Artemis II transita sus últimas horas con una de las etapas más complejas: el reingreso de la cápsula Orion a la atmósfera terrestre.
Tras diez días en el espacio y un histórico sobrevuelo lunar, la tripulación deberá atravesar una secuencia crítica que combina precisión, resistencia y control absoluto.
El ingreso se realizará a altísima velocidad, generando temperaturas extremas y un entorno hostil que pondrá a prueba el escudo térmico de la nave.
Además, durante algunos minutos se perderá la comunicación con la Tierra, una situación prevista pero que representa uno de los momentos más tensos del proceso.
Otro factor clave será el ángulo de entrada, que debe mantenerse dentro de un rango muy preciso para evitar fallas graves en la trayectoria.
La etapa final incluye el despliegue de paracaídas y el amerizaje en el océano Pacífico, donde equipos de rescate estarán listos para recuperar a la tripulación.
El éxito de esta maniobra será clave para validar futuras misiones tripuladas en el programa Artemis.
