ernanda Alaniz, abogada de la familia de la víctima de 14 años, reveló que un testimonio clave aportó pruebas sobre una estructura de trata. Además, tras reunirse con el fiscal Garzón, lanzó una estremecedora advertencia sobre el principal acusado: «Si pensábamos que Barrelier era un monstruo, nos estamos quedando cortos».
La investigación judicial por el brutal femicidio de Agostina Vega sufrió una violenta ramificación que desnudó una presunta red delictiva en la noche de Córdoba. Tras mantener una reunión con el fiscal de instrucción Raúl Garzón, la abogada de la querella, Fernanda Alaniz, confirmó la comparecencia de una testigo clave cuyo testimonio destapó una trama de explotación sexual y proxenetismo dentro de los locales nocturnos controlados por los sospechosos, apuntando directamente al bar-pool «Wachitas» —recientemente inhabilitado por el municipio— y a otros establecimientos que ya se encuentran bajo la lupa de la Justicia.
La declaración de esta mujer, profundamente conmocionada por el crimen de la menor de 14 años, promete abrir una investigación penal paralela independiente de la causa del femicidio. La testigo identificó formalmente a Soledad Andreani —actualmente detenida e imputada por encubrimiento agravado— como proxeneta dentro de la organización. Según la querella, este avance desarma cualquier estrategia de defensa que pretenda posicionar a la mujer como una figura sometida o manipulada: «Estamos hablando de una delincuente con todas las letras», enfatizó Alaniz ante la prensa.
Si bien las maniobras de trata no tendrían una vinculación fáctica directa con la mecánica de la muerte de la adolescente, los perfiles criminales entrelazan el accionar coordinado de los imputados. La defensa técnica anticipó que la actividad de explotación se extendía a «otros locales» de la ciudad e indicó que se está conteniendo y articulando el testimonio de más mujeres que habrían sido víctimas de la red y que se animarían a declarar de manera formal en los próximos días en los Tribunales II.
