Un asalto de una violencia inusitada ocurrió en la madrugada de este lunes en una vivienda de la calle Luis Lagos García, donde una banda de al menos ocho delincuentes redujo a un matrimonio y a su hijo de 13 años. Bajo constantes amenazas de muerte y «culetazos» en la cabeza, los asaltantes obligaron a las víctimas a realizar transferencias bancarias de sus cuentas personales y empresariales. Este nivel de saña valida el reclamo urgente de los vecinos de zona norte, quienes denuncian una desprotección total ante operativos comando que actúan a cara descubierta.
El asalto, que comenzó alrededor de las 4:30 tras forzar una reja y una ventana, se extendió por un tiempo prolongado en el que los criminales no solo sustrajeron dinero digital, sino que también desvalijaron la propiedad. Los delincuentes escaparon en dos camionetas de la familia, escoltados por un tercer vehículo. Es inadmisible que en un barrio de la capital provincial se produzcan ataques de esta magnitud, donde se utiliza a un adolescente como rehén para vaciar cuentas bancarias. La gravedad del hecho escala con el pedido directo de los damnificados hacia el Ministro de Seguridad, exigiendo presencia en el sector o su renuncia ante la escalada de peligrosidad que ha convertido a las viviendas en trampas para sus propios dueños.
