Vecinos y familiares se movilizaron hasta la vivienda de los propietarios del animal en barrio Suárez. Crece la indignación por el hecho evitable que le costó la vida al menor.
La conmoción por la muerte del niño de tres años atacado por un perro pitbull en barrio Suárez derivó este lunes por la tarde en momentos de extrema tensión. Brenda, la madre de la víctima, se dirigió junto a un grupo de vecinos y familiares hasta el domicilio donde residen los dueños del animal para exigir explicaciones y justicia por la tragedia.
La protesta se concentró en el ingreso de la vivienda bajo una fuerte custodia de móviles policiales que siguieron de cerca el desarrollo de los acontecimientos para evitar incidentes mayores. El trágico episodio ocurrió el domingo, cuando el pequeño sufrió graves heridas en el rostro y el cuello que le provocaron la muerte tras ser trasladado a la Clínica Vélez Sarsfield, hecho que reavivó los reclamos en el barrio por la presencia de animales potencialmente peligrosos sin los resguardos correspondientes.
