Un megaoperativo simultáneo a ambos lados de la General Paz desató un feroz cruce político entre el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso. El conflicto, que incluyó chicanas en redes y acusaciones de plagio metodológico, expone las dos recetas que hoy se disputan el manual de la seguridad en el principal espejo político del país.
La tensión estalló tras el operativo «Tormenta Negra», donde la Ciudad de Buenos Aires desplegó 1.500 efectivos en 16 barrios populares para desarticular búnkers narcos. Jorge Macri endureció el discurso al afirmar que la Capital Federal debe blindarse frente al «delito instalado en el conurbano». La respuesta de la Provincia de Buenos Aires no tardó en llegar: tras un procedimiento similar en Fuerte Apache, Alonso acusó a Macri de montar un show mediático, de «copiar» los métodos de saturación bonaerenses y de esconder un negocio de obra pública tras su propuesta de construir un muro en la General Paz.
Para Córdoba, el espejo de este conflicto nacional no es menor. Mientras el «cordobesismo» ensaya su propio modelo combinando prevención comunitaria, nuevas leyes de seguridad y la llegada de fuerzas federales al interior, la disputa porteña demuestra cómo el combate contra el narcotráfico y el control de los territorios vulnerables se ha convertido en la principal vidriera electoral rumbo a los próximos años, a menudo priorizando el impacto comunicacional por sobre los resultados sostenidos en el tiempo.
