Las Fuerzas Armadas de Israel interceptaron este lunes a una treintena de los 52 barcos que integran la flotilla humanitaria que buscaba romper el bloqueo naval en la Franja de Gaza. El asalto militar se produjo en aguas internacionales cercanas a Chipre, desatando un inmediato escándalo diplomático en Europa por la detención de numerosos activistas internacionales.
Las embarcaciones, pertenecientes a coaliciones civiles como la Freedom Flotilla, transportaban ayuda humanitaria y habían zarpado a mediados de abril desde Barcelona. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, felicitó públicamente a su Armada y justificó la acción al asegurar que se frustró un plan diseñado para romper el aislamiento sobre el grupo terrorista Hamás. Por su parte, países como España e Italia presentaron enérgicas protestas formales contra Tel Aviv, calificando el abordaje en aguas internacionales como una flagrante violación al derecho internacional.
Los activistas capturados fueron trasladados inicialmente a un buque prisión militar y serán derivados al puerto israelí de Ashdod para su posterior deportación. Las organizaciones denunciaron que esta es la segunda interceptación violenta que sufre la expedición en menos de un mes, reavivando el debate global sobre el acceso de asistencia humanitaria a las zonas de conflicto y el rol de las potencias occidentales en el control del mar Mediterráneo.
