El gobernador cordobés intensifica las señales de unidad en el peronismo provincial mientras evalúa el escenario legislativo de las PASO y las negociaciones con la Casa Rosada. La oposición libertaria y de Juntos por el Cambio reacciona ante la consolidación del espacio oficialista.
En una maniobra orientada a consolidar su esquema político y prevenir dispersiones territoriales, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, aceleró los movimientos de reordenamiento en el ámbito provincial de cara a los próximos desafíos electorales. A través de una serie de gestos públicos y definiciones de gestión, el mandatario dio un paso decisivo al reincorporar a la centralidad política a su antecesor, el exgobernador y actual diputado nacional Juan Schiaretti. La reaparición compartida en actos institucionales —como la habilitación del Parque Papa León XIV junto al intendente capitalino Daniel Passerini— busca enviar una señal explícita de cohesión en la cúpula del cordobesismo y disipar especulaciones sobre fisuras internas.
El plan trazado desde la sede de gobierno en el Palacio del Panal contempla la unificación del peronismo cordobés bajo dos premisas fundamentales: la aceptación del liderazgo de Llaryora y el alineamiento con una versión actualizada del modelo de gestión provincial. Esta estrategia de apertura apunta a absorber a diversos sectores de la política local —desde espacios de centroizquierda hasta expresiones conservadoras— y contener las tensiones existentes con referentes de peso, como la diputada nacional Natalia de la Sota. En paralelo, Schiaretti se mantiene como la figura con mayor nivel de imagen en las mediciones provinciales que maneja el oficialismo, posicionándose como una pieza estratégica para el armado de listas legislativas, la eventual disputa de una banca en el Senado o el impulso de una proyección nacional que aporte caudal de votos al proyecto cordobés.
De forma complementaria, el Gobernador administra su posicionamiento frente al escenario político nacional con calculada ambigüedad. Pese a haber participado recientemente de encuentros con gobernadores afines al diálogo con la Casa Rosada y de mostrar acercamientos con mandatarios de la región centro y del PJ bonaerense, Llaryora mantiene en reserva su definición respecto al proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo Nacional para la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Operativas (PASO). Este margen de maniobra le permite al cordobés preservar capacidad de negociación en el Congreso ante eventuales debates sobre reformas de carácter fiscal o de asignación de partidas presupuestarias.
La intensificación del armado oficialista y la presencia activa de Schiaretti encendieron las alarmas en el arco opositor de la provincia. Tras recorrer el departamento Río Segundo y reunirse con jefes comunales radicales, el presidente del bloque de diputados de La Libertad Avanza y aspirante a la gobernación, Gabriel Bornoroni, hizo un llamamiento público a la articulación de un frente opositor unificado para enfrentar al peronismo. La postura de la fuerza libertaria coincide con las discusiones internas de la Unión Cívica Radical y el Frente Cívico de Luis Juez, cuyos referentes evalúan la aplicación de mecanismos como encuestas de opinión para dirimir las candidaturas provinciales y evitar divisiones que favorezcan la continuidad del oficialismo en el poder.
