12 agosto, 2026
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El fuego en la provincia de Guadalajara arrasó más de 32.000 hectáreas y obligó a evacuar decenas de pueblos. El presidente Pedro Sánchez urgió a pactar contra el cambio climático, mientras las altas temperaturas avivan focos críticos en Italia, Grecia y Francia.

Un operativo de extrema gravedad despliegan los equipos de emergencia en el centro de España para intentar contener un incendio forestal descontrolado en Guadalajara, catalogado como el segundo más destructivo en los registros históricos del país. Las llamas consumieron más de 32.000 hectáreas —en su mayoría pertenecientes a un parque nacional— y obligaron a la evacuación preventiva de 34 comunidades rurales, aunque afortunadamente no se reportaron víctimas fatales ni heridos graves en la zona.

El escenario se enmarca en una ola de calor extrema que azota al sur de Europa, con marcas térmicas que superan los 42 grados Celsius. En este contexto, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, recorrió la zona afectada en el municipio de Tamajón y apeló a la ciencia para exigir un acuerdo político de Estado contra el cambio climático. Según balances oficiales, en lo que va del año las llamas devoraron más de 100.000 hectáreas en suelo español, cifra que iguala el promedio anual de la última década cuando apenas transcurre la mitad de la temporada.

La crisis ambiental se extiende en todo el continente europeo, identificado por los organismos climáticos como el de más rápido calentamiento en el planeta. Mientras en el sur de Italia y Grecia se multiplican las evacuaciones por incendios desatados bajo condiciones de sequía y fuertes vientos, naciones como Francia y el Reino Unido enfrentan las consecuencias indirectas de la emergencia, atravesando restricciones severas en el uso de agua y un alarmante incremento en la mortalidad asociada a las altas temperaturas.

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