Melisa Heredia había sufrido una grave descompensación orgánica el pasado viernes durante una movilización. Aunque ya fue informada sobre el trágico fallecimiento de su hija, el equipo médico decidió preservar los detalles de la autopsia debido a su delicado estado emocional.
El entorno familiar de Agostina Vega afronta horas de profundo dolor tras confirmarse el peor final. Miguel Heredia, abuelo de la adolescente asesinada, brindó precisiones sobre la evolución de su hija, Melisa, quien permanecía bajo cuidados críticos desde el viernes pasado. La mujer se había descompensado severamente en medio de una marcha comunitaria que exigía la aparición con vida de la menor, antes de que los rastrillajes policiales localizaran el cuerpo en el descampado de barrio Ampliación Ferreyra.
Al momento de su ingreso hospitalario, el cuadro de Heredia presentaba deshidratación severa, picos de hipertensión arterial y fallas orgánicas asociadas al estrés extremo de la búsqueda. En las últimas horas, los médicos constataron una respuesta favorable al tratamiento clínico y ordenaron su traslado de la unidad de terapia intensiva hacia una sala de internación común. «Salió de terapia intensiva, está controlada psicológicamente», confirmó su padre en declaraciones a la prensa nacional.
La contención de los profesionales de salud mental resultó clave durante la jornada del lunes, momento en el cual se le comunicó formalmente el hallazgo sin vida de la adolescente de 14 años. No obstante, por estricta recomendación del comité médico, a la mujer se la mantuvo al margen de las demoledoras revelaciones forenses que confirmaron el abuso sexual y el estrangulamiento. «Ella sabe que Agostina está muerta, pero no tiene detalles, solamente eso», explicó el abuelo de la víctima respecto al cerco informativo preventivo.
El equipo interdisciplinario que asiste a Melisa Heredia mantiene bajo reserva la fecha de su alta médica. La prioridad de las autoridades sanitarias radica en estabilizar por completo sus parámetros físicos y evaluar de forma exhaustiva su fortaleza anímica antes de autorizar el regreso a su hogar, en un contexto comunitario profundamente convulsionado por el femicidio.
