La tensión se disparó luego de que la reforma del régimen de practicaje derivara en pérdidas por 300 millones de dólares y buques varados. El Gobierno evalúa congelar sus próximos proyectos de desregulación.
La tensión dentro del Gabinete alcanzó su punto máximo tras la parálisis del comercio exterior provocada por el conflicto con los prácticos navales, derivado de las reformas impulsadas por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. La medida de fuerza de 48 horas afectó las operaciones de 180 buques y provocó pérdidas estimadas en 300 millones de dólares en sectores clave como Vaca Muerta y el agro, generando un fuerte malestar en la Casa Rosada y en el presidente Javier Milei.
A la crisis económica y logística se sumaron los fallidos intentos del Ejecutivo por reemplazar a los prácticos mediante personal de la Armada y la Prefectura, opción que quedó descartada por falta de oficiales habilitados y riesgos en la cobertura de los seguros marítimos. Tras este episodio y la reciente caída de normativas en el Congreso, el entorno presidencial analiza congelar la agenda legislativa del ministro —que incluía iniciativas sobre medicamentos, lobby y desregulación de diversos sectores— para evitar la apertura de nuevos frentes de conflicto sectorial.
