Roger Mariaca fue capturado junto a otros 13 funcionarios acusados de liderar una red criminal infiltrada en el Ministerio Público. El procedimiento se ejecutó tras la decisión de Estados Unidos de revocarle la visa y en medio del alineamiento de la gestión del presidente Rodrigo Paz con la agenda de seguridad de Washington.
En un operativo conjunto entre la policía local y la agencia antidroga estadounidense (DEA), las autoridades de Bolivia detuvieron al fiscal general del Estado, Roger Mariaca, junto a 13 funcionarios y miembros del Ministerio Público. Según confirmó el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, la redada permitió desarticular una estructura que operaba desde la cúpula de la justicia boliviana para brindar protección y cobertura a redes dedicadas al narcoterrorismo y lavado de activos.
Durante las diligencias policiales, las fuerzas de seguridad interceptaron una ambulancia que salía del domicilio particular de Mariaca cargada con abultadas sumas de dinero en efectivo. La detención generó tensión institucional previa, con transmisiones oficiales interrumpidas por la irrupción policial en dependencias fiscales, tras lo cual el fiscal Luis Montaño asumió la conducción interina del organismo para garantizar la operatividad de las fiscalías en todo el territorio nacional.
La caída de Mariaca —nombrado en 2024 bajo la mayoría legislativa del Movimiento al Socialismo (MAS)— se produce días después de que el Departamento de Estado de EE. UU. revocara los visados de una docena de altos magistrados y jefes policiales bolivianos. El hecho marca un punto de inflexión en la política exterior del presidente Rodrigo Paz, alineado a la estrategia regional del «Escudo de las Américas» impulsada por la administración estadounidense contra el crimen organizado.
