28 junio, 2026
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Peritos de la Policía Judicial aplicaron luminol en la vivienda de barrio Cofico y detectaron rastros hemáticos lavados en varios ambientes. Los investigadores sospechan que la adolescente de 14 años fue asesinada en esa habitación oculta y que luego usaron freezers para esconder el cuerpo antes de descartarlo.

La causa que investiga el brutal femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en la ciudad de Córdoba, sumó evidencias científicas de extrema gravedad que hunden la situación procesal del principal sospechoso, Claudio Barrelier. Peritajes químicos de alta precisión realizados por la Policía Judicial en la vivienda de la calle Juan del Campillo al 800, en barrio Cofico, detectaron rastros de sangre que habían sido meticulosamente lavados en múltiples ambientes, confirmando que la propiedad fue el escenario del crimen.

El hallazgo más contundente de los especialistas se concentró en una estructura particular de la vivienda: un «dormitorio ciego», una habitación que carece de ventanas y ventilación alternativa, cuyo único ingreso se realiza desde el pasillo interno de la casa. En ese cuarto, que era utilizado por Osvaldo Fassetta —imputado por encubrimiento agravado—, el reactivo luminol desnudó una importante cantidad de manchas hemáticas recientes. Para los investigadores, este espacio hermético habría sido el lugar exacto donde se perpetró el ataque contra la menor.

La triangulación química no se limitó a esa habitación. Las marcas luminiscentes reaccionaron también en la cocina y en uno de los baños principales. La hipótesis judicial sostiene que estas trazas biológicas marcan el recorrido exacto que realizó el femicida para trasladar el cadáver de Agostina Vega por los distintos pasillos del inmueble. En sintonía con esto, las pericias de esta semana se enfocaron en revisar a fondo heladeras y congeladores dentro de la propiedad, bajo la sospecha de que el cuerpo fue preservado en frío de manera temporal para evitar que otros residentes del lugar descubrieran el asesinato.

De acuerdo con la reconstrucción de la fiscalía, tras permanecer oculto el cadáver varias horas tras el crimen ocurrido el 24 de mayo, Claudio Barrelier habría utilizado un automóvil Ford Ka negro para transportar los restos en recipientes de gran tamaño hasta un descampado de barrio Ampliación Ferreyra, donde finalmente fue hallado. Por la logística de descarte ya se encuentran imputados el propio Fassetta y Soledad Andreani, la dueña del vehículo.

Mientras Barrelier pasa sus días alojado en el penal de Bouwer bajo el cargo de homicidio calificado por violencia de género, la querella liderada por el abogado Carlos Nayi —en representación de los abuelos de la víctima— presiona para agravar formalmente la imputación. La representación legal recolecta pruebas para demostrar que la menor fue retenida mediante engaños y sometida a abusos sexuales, lo que obligaría a cambiar la carátula a homicidio criminis causae, una figura penal que prevé de manera exclusiva la pena de prisión perpetua.

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