Referente ineludible del derecho del trabajo, asesor de figuras históricas como Agustín Tosco, Atilio López y Elpidio Torres, tuvo un rol protagónico en el Cordobazo. A lo largo de su vida sufrió persecución, cárcel, el incendio de su vivienda y el exilio, desde donde denunció los crímenes de la dictadura militar.
La ciudad de Córdoba despide a Lucio Garzón Maceda, uno de los abogados laboralistas más influyentes del siglo XX en la Argentina, quien falleció a los 95 años en su residencia de Villa Allende. Nacido en 1930 y egresado de la Universidad Nacional de Córdoba, su vida estuvo atravesada por el compromiso político y la defensa de las organizaciones gremiales. Tuvo una participación fundacional en el Programa de La Falda en 1957, en la reorganización de la CGT Regional Córdoba y en el asesoramiento a los principales sindicatos industriales de la época, como SMATA, Luz y Fuerza y UTA.
Su figura cobró relevancia histórica internacional tras el Cordobazo en mayo de 1969, evento que definió como una «rebelión antidictatorial» planificada por el movimiento obrero. Tras asumir la defensa jurídica de los dirigentes encarcelados y entrevistarse con Juan Domingo Perón en Madrid, sufrió el encarcelamiento en Esquel y el atentado a su vivienda por parte de bandas parapoliciales en 1975. Ya en el exilio en París, expuso ante el Congreso de los Estados Unidos las violaciones a los derechos humanos del régimen militar argentino. Con el retorno democrático, se desempeñó como viceministro de Trabajo durante la gestión de Raúl Alfonsín.
