La misión de la NASA pone a prueba sus sistemas en uno de los puntos más críticos del viaje.
La misión Artemis II de la NASA alcanza una etapa decisiva al sobrevolar la cara oculta de la Luna, donde la tripulación quedará sin contacto con la Tierra durante casi una hora.
Durante este tramo, la nave quedará completamente aislada por la interferencia del satélite, lo que impedirá cualquier comunicación con el control de la misión.
El desafío forma parte de las pruebas diseñadas para validar la capacidad de operar en condiciones de autonomía total, un requisito clave para futuras misiones espaciales de larga distancia.
En paralelo, los astronautas aprovecharán el sobrevuelo para capturar imágenes y realizar observaciones científicas de zonas poco exploradas del satélite.
El avance refuerza el camino hacia nuevas etapas de exploración, en un programa que busca llevar nuevamente al ser humano a la Luna.
