Franco tiene apenas 3 años y 4 meses, y su vida depende de una carrera contra el reloj y la burocracia. El pequeño padece acondroplasia, una condición genética que afecta el crecimiento óseo, y sus padres, Andreas y Jimena, reclaman desesperadamente el acceso a la vosoritida (Voxzogo). Se trata de una droga aprobada por ANMAT pero con un costo prohibitivo: 35 mil dólares mensuales. La familia advierte que el tratamiento solo es efectivo mientras las placas de crecimiento están abiertas, por lo que cada día de demora es una oportunidad perdida para su desarrollo.
En diálogo con la prensa local, los padres explicaron que no se trata de una cuestión estética, sino de autonomía básica. El medicamento permitiría que Franco pueda realizar tareas cotidianas en el futuro, como higienizarse solo, vestirse o alcanzar un interruptor de luz. Al no contar con obra social, la familia se ha topado con una muralla de trabas administrativas en el sistema público. «No pedimos un favor, pedimos que el Ministerio de Salud de Córdoba garantice el derecho integral a la medicina», enfatizó Jimena, reflejando el agotamiento de una lucha que comenzó cuando el niño era un bebé.
La acondroplasia es una mutación aleatoria que ocurre en uno de cada 25 mil nacimientos y genera dificultades motrices que la vosoritida podría mitigar significativamente. Ante la imposibilidad de costear los más de 30 millones de pesos mensuales que vale la droga, la familia ha difundido sus contactos (3571-600399 / 3584-365033) para visibilizar el caso. La comunidad de Córdoba comienza a movilizarse bajo una consigna clara: la salud de Franco no puede esperar a que los tiempos del Estado coincidan con su crecimiento.
