En una jugada política de alto impacto, el gobernador Martín Llaryora selló un acuerdo paritario con la UEPC que otorga un aumento del 40% a los docentes cordobeses, rompiendo el techo salarial que intenta imponer la Casa Rosada.
Con este movimiento, el Panal no solo garantiza la paz social en las aulas tras meses de tensión, sino que blanquea abiertamente el fracaso del «plan motosierra» en las provincias. Llaryora decidió priorizar la gobernabilidad local y la recomposición del bolsillo frente a un Gobierno Nacional que sigue pisando los fondos para educación y el incentivo docente.
Desde el entorno del gobernador aseguran que el acuerdo es un reconocimiento a la realidad: la inflación no da tregua y el ajuste de Milei está asfixiando a la clase media cordobesa. Mientras el Ejecutivo nacional apuesta a la recesión para bajar los precios, Llaryora utiliza la billetera provincial para blindar el sistema público y diferenciarse del modelo libertario.
Este 40% (que se pagará de manera escalonada) deja en evidencia que Córdoba no está dispuesta a pagar el costo político del ajuste ajeno, posicionando al gobernador como el principal referente de una gestión que, aunque dialoguista, no dudará en «sacar los pies del plato» para proteger los salarios locales.
