11 mayo, 2026
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La noticia de la detención de un hombre con 30 kilos de marihuana y cocaína en plena ciudad de Córdoba genera un suspiro de alivio, pero también una fuerte provocación a la paciencia del ciudadano. El hecho de que el hallazgo haya sido «casual» despierta una indignación legítima: ¿Cómo puede ser que un cargamento de semejante magnitud circule con total impunidad hasta que un error del delincuente o el azar lo ponen al descubierto?

El «minuto a minuto» del operativo muestra que se retiró de circulación una cantidad enorme de droga que tenía como destino final nuestros jóvenes. Sin embargo, la pasión con la que los vecinos reclaman seguridad se valida en este caso: no queremos suerte, queremos eficiencia. El enojo por la facilidad con la que el narcotráfico se mueve en la capital es el eje de un debate que no se agota con una detención.

La pregunta queda flotando en el muro de cada vecino: ¿Quién nos cuida de los que no chocan ni se dejan ver por casualidad?

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