Un análisis sobre el dilema político de la diputada nacional frente a las versiones cada vez más firmes de un acuerdo electoral entre el espacio oficialista provincial Hacemos Unidos por Córdoba y la Casa Rosada.
En el escenario político cordobés cobra fuerza la hipótesis de una alianza de cara al futuro electoral entre el cordobesismo y La Libertad Avanza (LLA). Este acercamiento estratégico, fundamentado en la distribución de fondos y avales a nivel legislativo, plantea un escenario de supervivencia mutua donde la Casa Rosada buscaría fragmentar a la oposición provincial a cambio de un respaldo político explícito del oficialismo cordobés en el plano nacional.
Esta ingeniería política coloca a la diputada Natalia de la Sota en una clara encrucijada. Por un lado, se encuentra su pertenencia histórica al proyecto de Hacemos Unidos por Córdoba; por el otro, su compromiso discursivo y político enfocado en la reconstrucción de una alternativa peronista opositora al gobierno de Javier Milei. Un acuerdo explícito entre el Centro Cívico y el oficialismo nacional obligaría a la legisladora a tomar una definición contundente sin margen para la indefinición.
Para posicionarse como un actor capaz de condicionar o frenar esta alianza, el espacio Defendamos Córdoba requiere consolidar una referencia firme que aglutine al peronismo no alineado con la Casa Rosada. La falta de una masa crítica y de una postura diferenciada respecto a las decisiones del Gobierno Provincial limitaría la capacidad de la dirigente para disputar la centralidad dentro del mapa político cordobés.
