En el marco de su 130° aniversario, el PS propuso una gran coalición opositora de perfil federal y progresista contra el ajuste de Javier Milei. La estrategia nacional incluye puentes con el peronismo bonaerense, la UCR y la Coalición Cívica, mientras que en territorio cordobés reafirman su apoyo al proyecto provincial del PJ.
El tablero político con vistas a las elecciones presidenciales de 2027 empezó a registrar sus primeros movimientos de fondo. En un escenario dominado por las políticas de ajuste de la gestión de Javier Milei, el Partido Socialista (PS) aprovechó el acto central por los 130 años de su fundación para impulsar formalmente la creación de un nuevo frente opositor. La premisa planteada por la conducción partidaria es estructurar una alternativa de matriz federal, democrática y progresista que logre romper la polarización y eluda las estructuras tradicionales de la grieta.
La gestualidad del encuentro, llevado a cabo este fin de semana, quedó plasmada en una significativa foto de confluencia multipartidaria. Los principales referentes de la fuerza centenaria, entre ellos la exintendenta de Rosario Mónica Fein y los diputados Esteban Paulón y Matías Chamorro, compartieron el debate político con figuras de otros espacios de la oposición: el ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires y mano derecha de Axel Kicillof, Carlos Bianco; la diputada nacional de la UCR —ligada a Martín Lousteau—, Danya Tavela; y el titular de la Coalición Cívica ARI, Maximiliano Ferraro.
Desde el socialismo explicaron que los consensos alcanzados apuntalan la necesidad de trascender las siglas partidarias individuales ante la envergadura de la crisis social. Sin embargo, fijaron un límite político de cara al armado de esta coalición programática con el peronismo: marcaron una clara distancia respecto del kirchnerismo más duro. «Nuestra responsabilidad histórica es organizar las demandas sociales frente a un proyecto nacional basado en el individualismo, que debilita al Estado y destruye el tejido social», argumentó el legislador cordobés Matías Chamorro durante la celebración.
Doble juego: armado federal y el «modelo cordobés»
Pese a los puentes tendidos a nivel nacional con sectores afines al kicillofismo bonaerense, la conducción del socialismo en la provincia de Córdoba mantiene una estrategia diferenciada y autónoma de la lógica porteña. Los dirigentes mediterráneos ratificaron de forma unánime su pertenencia activa a la coalición oficialista provincial y confirmaron su respaldo político irrestricto para sostener el proyecto que lidera el gobernador Martín Llaryora.
La estrategia de la filial cordobesa se enfoca en apuntalar la continuidad institucional del peronismo no kirchnerista en la provincia frente al eventual avance electoral de las fuerzas libertarias en los próximos turnos de votación. De esta manera, el socialismo despliega un doble rol en el mapa político que se avecina: promueve una amplia opción opositora federal frente a la Casa Rosada en el plano nacional, mientras defiende en Córdoba una alianza con el oficialismo local, posicionándolo como una «tercera vía» intermedia entre el esquema de La Libertad Avanza y las vertientes del peronismo de la provincia de Buenos Aires.
