Una investigación judicial reveló cómo un interno del penal de Sierra Chica lideraba maniobras de grooming y extorsión contra adolescentes de Deán Funes. Hay al menos 13 víctimas identificadas y múltiples allanamientos realizados.
La Justicia de Córdoba, bajo la dirección de la fiscal Analía Cepede, logró desentramar una compleja organización criminal cuya base de operaciones se encontraba dentro de una celda en Buenos Aires. El cabecilla, un recluso de 29 años con antecedentes por delitos sexuales, utilizaba perfiles falsos y cuentas hackeadas para someter a menores de edad en el norte provincial.
El modus operandi consistía en el ofrecimiento de falsos empleos como modelos para una tienda de indumentaria, prometiendo pagos de 80 mil pesos. Una vez que las jóvenes enviaban fotografías, el delincuente tomaba control de sus cuentas personales y comenzaba una fase de hostigamiento violento. Las víctimas, cuyas edades oscilan entre los 14 y 16 años, eran obligadas bajo amenazas de muerte hacia sus familias a entregar dinero y contenido íntimo adicional.
Durante la jornada de ayer, se llevaron a cabo procedimientos conjuntos en el pabellón del sospechoso en Sierra Chica y en diversas localidades de Buenos Aires como La Plata y Temperley. En los operativos se secuestraron dispositivos móviles y tecnología clave para la causa. Además, se investiga la participación necesaria de dos mujeres que colaboraban con el recluso desde el exterior del servicio penitenciario.
La fiscalía mantiene el secreto de sumario para proteger la integridad de las 13 denunciantes, mientras se analiza el alcance total de esta red que funcionaba con absoluta impunidad desde el encierro. El caso reaviva la polémica sobre el control de las comunicaciones de los internos en las unidades carcelarias.
