28 junio, 2026
North Belfast stabbing

Vehicles set on fire by protesters on Lendrick Street in Belfast, as disorder flared in response to Monday night's stabbing attack in the city. A 30 year-old man arrested in connection with the Belfast stabbing attack has been charged with attempted murder and will appear in court in the city on Wednesday, the Police Service of Northern Ireland has said. Picture date: Tuesday June 9, 2026. (Photo by PA/PA Images via Getty Images)

Un refugiado sudanés de 30 años fue imputado por el intento de asesinato de un ciudadano local, quien perdió un ojo y permanece internado en estado crítico. Tras la viralización del video de la agresión, grupos extremistas desataron dos noches de terror con incendios de viviendas y choques contra la policía.

La capital de Irlanda del Norte se convirtió en el epicentro de una peligrosa escalada de violencia callejera. Al menos doce efectivos policiales resultaron heridos y 16 manifestantes terminaron arrestados tras una segunda noche consecutiva de violentos disturbios en Belfast. Las revueltas se desataron de forma coordinada tras la viralización en redes sociales de un video que registró un salvaje ataque con cuchillo perpetrado por un solicitante de asilo contra un vecino de la zona.

La agresión original ocurrió en plena vía pública de Belfast. En las imágenes que circularon masivamente se observa a un atacante inmovilizar en el suelo a una persona y apuñalarla de forma reiterada en las zonas del cuello y la cabeza, hasta que un grupo de transeúntes interviene a golpes de palo para frenar la agresión. La víctima fue identificada como Stephen Ogilvy, un hombre de unos 40 años que sufrió heridas cortantes de gravedad en la espalda, el cuello y las órbitas oculares; actualmente permanece hospitalizado en estado crítico tras haber perdido un ojo en el ataque. Por el hecho, la Justicia imputó formalmente por intento de asesinato al refugiado sudanés Hadi Alodid, de 30 años.

La respuesta comunitaria y de agrupaciones radicales fue inmediata y adoptó un violento tinte de persecución racial. Manifestantes encapuchados atacaron barrios residenciales, provocando incendios intencionales en vehículos particulares y viviendas particulares, lo que obligó a familias enteras de inmigrantes a escapar aterrorizadas de sus hogares en medio de la noche. Durante los choques, civiles rompieron el pavimento para arrojar adoquines a las fuerzas de seguridad, obligando al despliegue de cañones de agua para contener a las masas.

El secretario de Estado del Reino Unido para Irlanda del Norte, Hilary Benn, condenó enérgicamente los disturbios, describiéndolos como injustificables y alertando sobre un estado de «miedo generalizado y extendido» entre las comunidades de minorías étnicas de la región. En tanto, las jefaturas policiales locales ratificaron que los operativos de control y patrullaje preventivo continuarán activos en los puntos más calientes de la capital para evitar nuevas represalias y frenar la ola de hostilidad xenófoba.

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