El expresidente expuso en la convención anual de la Cámara de la Construcción en La Rural. Si bien elogió el equilibrio fiscal del Gobierno nacional, advirtió que es «de mala calidad» por el freno total a la inversión en infraestructura y criticó el rumbo de la política exterior.
El expresidente Mauricio Macri sumó un nuevo capítulo a su estrategia de diferenciación frente a la gestión de la Casa Rosada. Al presentarse como el orador principal de la convención anual de la Cámara de la Construcción (Camarco) en el predio de La Rural, el presidente del PRO lanzó duras críticas contra la parálisis total de la infraestructura dispuesta por la administración de Javier Milei. Aunque validó el rumbo macroeconómico, advirtió sobre la sustentabilidad del modelo libertario al sentenciar que «el gobierno ha logrado algo muy importante en muy poco tiempo, que es tener equilibrio fiscal, pero es de mala calidad porque no se puede invertir”.
En un discurso ante los principales empresarios del sector, el exmandatario buscó quebrar de forma directa la narrativa oficial de la Casa Rosada que vincula toda la gestión de infraestructura con retornos ilegales. “La construcción o la obra pública no es sinónimo de corrupción. En nuestro gobierno no hubo una sola denuncia de corrupción en las obras”, enfatizó Macri, quien reclamó además un rol activo para el sector público: “Lejos de querer tener una economía dirigida, tiene que haber una planificación desde el Estado. Falta un espacio de debate”.
El titular del PRO también alertó sobre los riesgos de concentrar el destino del país en proyectos estrictamente personalistas. “Latinoamérica es la región que menos ha crecido porque no hay un sistema institucional fuerte, para que el programa económico no esté en el aire. Un caudillo no alcanza; está hoy y mañana no”, disparó, en una solapada alusión al estilo de liderazgo de Milei. Asimismo, apuntó contra los constantes choques diplomáticos del Poder Ejecutivo en el plano global: “Las inversiones grandes no terminan de llegar porque no hay confianza. La política exterior tiene que estar al servicio del desarrollo del país, no de debates ideológicos”.
La jornada en Camarco contó además con la participación de gobernadores como Raúl Jalil (Catamarca) y Rolando Figueroa (Neuquén), quienes coincidieron con Macri en la necesidad de reactivar obras clave en el interior profundo mediante incentivos permanentes como el RIGI. El cierre del evento estuvo a cargo del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien reconoció el difícil escenario que atraviesa el empresariado ante el freno de fondos. Con esta fuerte reaparición, el exmandatario busca posicionar al PRO en una segunda fase de reformas institucionales que devuelva las garantías jurídicas y la inversión pública al centro de la agenda de crecimiento.
