El dramático episodio ocurrió este miércoles por la mañana en cercanías del colegio Juan XXIII. El atacante disparó de forma indiscriminada en la vía pública en pleno horario de ingreso escolar; la Policía detuvo al sospechoso y secuestró un arma recortada.
La mañana del miércoles se transformó en un escenario de pánico absoluto para la comunidad educativa de barrio Avellaneda, en la zona sudeste de la ciudad de Córdoba. Un hombre y un niño de corta edad resultaron con heridas de diversa consideración tras ser atacados a balazos por un delincuente armado con una escopeta recortada. Los brutales ataques se concretaron en la vía pública, en momentos en que decenas de familias caminaban por el sector para dejar a los alumnos en los establecimientos escolares de la zona.
El primero de los hechos se registró en la intersección de las calles Martín Paulino Lacarra y José María Echauri, a escasos metros del colegio Juan XXIII. De acuerdo con el testimonio de la madre del menor herido, el atacante abrió fuego sin mediar palabra. Su hijo sufrió dos roces de perdigones: uno impactó en su pierna derecha y el otro en la zona de la cabeza. Ante la desesperación del momento y la demora en la asistencia, la mujer cargó a la víctima y la trasladó a un centro asistencial por sus propios medios.
Minutos más tarde, a pocas cuadras de la primera escena, la Policía localizó a una segunda víctima sobre la calle Manuel Fraga al 5200. Se trata de un hombre adulto que caminaba rumbo al colegio junto a una niña y que recibió el impacto directo de dos cartuchos de escopeta. Los proyectiles ingresaron en la zona del tórax y en uno de sus brazos. El herido fue asistido de urgencia por el servicio de emergencias y trasladado bajo estado reservado al Hospital de Urgencias de la capital.
Tras la alerta al 911, las patrullas del distrito desplegaron un cerrojo perimetral en todo el barrio que permitió localizar la vivienda donde se había refugiado el agresor. Los efectivos policiales irrumpieron en el domicilio, detuvieron al presunto tirador y lograron el secuestro del arma de fuego recortada junto a varios cartuchos servidos. La fiscalía de instrucción de turno inició las primeras actuaciones para determinar si el sangriento episodio se originó por un ajuste de cuentas vecinal o si se trató de un rapto de locura en plena vía pública.
