La diputada nacional Natalia de la Sota volvió a sacudir el tablero político con definiciones clave sobre el futuro del peronismo y su rol opositor. En medio de sus recorridas nacionales, la referente de Defendamos Córdoba advirtió que el rechazo al modelo de Javier Milei es una condición necesaria pero insuficiente, y reclamó la urgencia de construir una alternativa constructiva, con propuestas claras, que devuelva la esperanza a una sociedad frustrada.
Con un discurso que busca superar la mera queja, De la Sota se distancia tanto del «antimileísmo» testimonial como de las posturas dubitativas de los gobernadores dialoguistas. Para la legisladora, el desafío del justicialismo radica en edificar una plataforma sólida que defienda la educación pública, la salud y el desarrollo productivo con soluciones viables. Esta estrategia busca ensanchar su espacio de influencia por fuera de las fronteras cordobesas, alimentando los rumores que la posicionan como una figura de peso en la renovación del peronismo a nivel nacional de cara a los próximos turnos electorales.
Su postura tensiona la lógica de la gestión del Centro Cívico, exigiendo una diferenciación más nítida y un abandono de los «modales dóciles» en el Congreso. Al plantear que el futuro se disputa con un proyecto superador y no solo con el voto en contra, la diputada busca interpelar al electorado independiente y de centro, instalando un debate de fondo sobre qué tipo de oposición necesita el país para salir de la crisis actual.
