La sesión especial prevista para interpelar al Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, fue postergada para la próxima semana tras no alcanzar el quórum necesario. En una maniobra política clave, el «cordobesismo» liderado por Martín Llaryora evitó bajar al recinto, funcionando como un escudo para el Gobierno nacional y despejando las dudas sobre la vigencia de sus acuerdos con la Casa Rosada.
Mientras los diputados que responden al gobernador cordobés mantuvieron sus bancas vacías para enfriar el conflicto, la diputada Natalia de la Sota se posicionó en la vereda opuesta. La referente de Defendamos Córdoba no solo firmó el pedido de interpelación, sino que expuso la postura «sinuosa» de sus pares justicialistas, exigiéndoles coherencia frente al ajuste en universidades, jubilados y salud. De la Sota, quien profundiza su perfil crítico al modelo libertario, calificó de grave que el oficialismo provincial «grite diferencias en Córdoba pero guarde modales en el Congreso».
La postergación le da aire a Adorni, quien enfrenta pedidos de remoción por presuntos hechos de corrupción y el incumplimiento de las leyes de Financiamiento Universitario y Emergencia en Discapacidad. Para la semana próxima, la oposición endurecerá la presión sumando al temario a los ministros Caputo y Pettovello. Sin embargo, el rol de Llaryora como aliado estratégico de Milei en el Parlamento vuelve a quedar bajo la lupa, evidenciando una fractura interna en el peronismo cordobés sobre cómo pararse ante el ajuste nacional.
