El presidente Donald Trump aterrizó este miércoles en China para una visita de Estado que busca redefinir la relación entre las dos superpotencias. Acompañado por una comitiva de peso encabezada por Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) y Jensen Huang (Nvidia), el mandatario estadounidense aterrizó con un objetivo claro: exigir la apertura total del mercado chino para las empresas de tecnología y defensa de Estados Unidos.
Se trata de la primera visita de un jefe de Estado norteamericano al gigante asiático desde 2017, marcando un retorno a la diplomacia directa tras años de tensiones arancelarias. La agenda oficial, que comenzará este jueves en el Palacio del Pueblo, incluye la discusión de temas críticos como la crisis energética derivada del conflicto con Irán, la propiedad intelectual y el suministro de semiconductores. Trump busca que Xi Jinping utilice su influencia sobre Teherán para estabilizar el mercado del petróleo, mientras los principales CEOs de Silicon Valley presionan por destrabar las restricciones operativas en territorio chino.
El clima de la cumbre es de «máxima tensión estratégica». Aunque ambas potencias mostraron disposición al diálogo para prorrogar la tregua en la guerra de aranceles, expertos advierten que la competencia tecnológica y la cuestión de Taiwán siguen siendo obstáculos difíciles de sortear. Para el gobierno estadounidense, la presencia de los empresarios más influyentes del mundo en la comitiva refuerza el mensaje de que la apertura de China es una condición necesaria para cualquier acuerdo de estabilidad económica a largo plazo.
