El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, interviene durante el Debate General del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, Nueva York, Estados Unidos, el 22 de septiembre de 2026. (Nueva York). EFE/OLGA FEDOROVA
En la apertura de la 81ª Asamblea General, el mandatario brasileño rechazó la injerencia extranjera en América Latina, exigió la reforma urgente del Consejo de Seguridad y urgió a regular a los «tecno-oligarcas» de la Inteligencia Artificial.
En un mensaje atravesado por fuertes definiciones soberanistas y geopolíticas, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, inauguró los debates de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas con un categórico rechazo a las presiones externas sobre la región: «Brasil no cabe en el patio trasero de nadie». El mandatario advirtió sobre el resurgimiento de «tentaciones hegemónicas» e injerencias en los procesos electorales de América Latina por parte de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, en el marco de la tensión generada por la imposición de aranceles comerciales y el respaldo político del líder republicano a sectores de la oposición brasileña de cara a los próximos comicios.
Lula centró gran parte de su alocución en el «inmovilismo» de la Organización de las Naciones Unidas ante el recrudecimiento de las guerras globales. Tras señalar que el organismo atraviesa su momento más crítico desde 2003, insistió en la necesidad impostergable de reformar el Consejo de Seguridad para dar representación permanente a las naciones del Sur Global. Respecto a los conflictos bélicos en Ucrania y Oriente Medio, el jefe de Estado brasileño sostuvo que «en el campo de batalla no habrá vencedores» y convocó a las potencias globales a abandonar la lógica del «más fuerte» para encauzar una salida diplomática multilateral.
En el tramo más innovador de su discurso, el líder del Partido de los Trabajadores apuntó contra los dueños de las grandes corporaciones de tecnología y el avance sin control de la Inteligencia Artificial. Lula denunció que un grupo de «tecno-oligarcas» intenta imponer un «neoliberalismo digital sin reglas ni transparencia», eludiendo la fiscalización de los Estados y los consensos éticos del panel científico de la ONU. Asimismo, alertó sobre los estragos socioeconómicos provocados por la expansión sin freno de la industria de las apuestas en línea, ratificando que Brasil impulsará regulaciones estrictas para proteger a las familias frente al lucro basado en la adicción.
