Un día después de la apertura en el Estadio Azteca de México, el Toronto Stadium se vistió de gala para dar inicio a la Copa del Mundo en suelo canadiense. Estrellas locales, homenajes a las comunidades indígenas y un marco imponente antes del cruce ante Bosnia y Herzegovina.
El megaevento del fútbol global ratificó su formato inédito y federal. Tras el puntapié inicial del jueves en la Ciudad de México, este viernes llegó el turno de la segunda ceremonia de apertura de la Copa Mundial de la FIFA 2026, esta vez con el Toronto Stadium como el epicentro de un impactante espectáculo visual, musical y cultural que marcó el debut absoluto del seleccionado de Canadá frente a Bosnia y Herzegovina en el Grupo B.
La organización del torneo apostó por una puesta en escena que reflejó la identidad contemporánea del país norteamericano: su profunda diversidad y multiculturalidad. El inicio del show estuvo marcado por la emotiva presentación del reconocido cantautor William Prince, quien estuvo a cargo del discurso de bienvenida a las delegaciones internacionales y dio paso a una serie de coreografías masivas orientadas a homenajear la naturaleza canadiense, sus imponentes paisajes y, fundamentalmente, las tradiciones de sus comunidades indígenas.
La música fue el hilo conductor de una tarde a puro ritmo en Toronto. El escenario principal montado sobre el césped recibió a un ecléctico grupo de estrellas globales y locales como Alessia Cara, Elyanna, Jessie Reyez, Nora Fatehi, Sanjoy y Vegedream, quienes fusionaron pop, ritmos urbanos y expresiones étnicas. El despliegue de vestuarios alegóricos tiñó las tribunas de rojo y blanco, coronado por el despliegue de una gigantesca hoja de arce, el símbolo nacional por excelencia que desató la ovación de los hinchas locales.
En las afueras del estadio, la jornada se vivió con la intensidad propia de una cita ecuménica. Una marea humana de fanáticos canadienses copó las principales avenidas de la ciudad en una histórica caminata hacia el estadio, escoltados en un clima de absoluta camaradería por una ruidosa y colorida comitiva de aficionados bosnios. Con este segundo capítulo artístico cerrado, el Mundial 2026 completó sus ritos de bienvenida para abrir paso de manera definitiva a la competencia deportiva en territorio canadiense.
